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  • Foto del escritorJuli Martino

¿Cuáles son los valores que guían al veganismo?



Hay una frase que me resulta tanto bella como interesante, la cual me gustaría citar para introducir el sobre el cual charlaremos en este artículo: “Lo importante es la forma en la que hemos vivido y el mensaje que dejamos a los demás. Eso es lo que nos sobrevive.”- Rita Levi-Montalcini


Con esto me pregunto, ¿Lo que hacemos día a tras día, los valores que defendemos en nuestra cotidianidad, los que consideramos al momento de tomar una decisión personal se alinea con el mensaje que queremos dejar tras nuestra partida? ¿Y con el mundo que queremos dejar?


En este artículo voy a proponerte cuatro valores principales que guían al veganismo desde mi punto de vista. Mi criterio de selección fue pensar en la identidad de este movimiento, de esta filosofía.


Dentro de cada valor podemos pensar muchas otras cualidades que también le corresponden, pero creo que estos cuatro podrían ser pensados como el motor del veganismo, como el sentido último que motiva a todas las personas a adoptarlo y llevar un estilo de vida vegano durante toda la vida:


1) Empatía: Aunque no me pase a mi, me importa.

2) Respeto: Todos los seres sintientes merecemos el mismo trato.

3) Justicia: ¿Y si sin saberlo estoy financiando actos crueles?

4) Ética: Nuestros hábitos de consumos hacen la diferencia

 

1) Empatía: Aunque no me pase a mi, me importa.

Como sociedad, muchas veces solemos aislarnos en nuestra privacidad o nuestro círculo de allegados.


Al parecer, con el correr del tiempo y, por supuesto, debido ciertos acontecimientos históricos que hicieron que nos preocupara cada vez menos el mundo que nos rodea.


Es cierto que hay muchas personas con la empatía súper desarrollada. Pero también es cierto que al estar cada vez más inmersos en pantallas y más alejados de la naturaleza, sobre todo considerando el contexto post pandemia en el que vivimos, puede hacer que nuestra empatía se encuentre un poco dormida.


La empatía se define como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos


Ahora bien, cuando una persona empieza a frecuentar espacios vegan friendly y se empieza a relacionar con las otras personas que habitan esos espacios, la palabra se corre de lugar y cobra otro significado.

Es interesante preguntarnos lo siguiente: ¿Somos empáticos con las persona que nos rodean? ¿Tenemos la capacidad de serlo? ¿Queremos serlo?

Este valor tan importante para el veganismo, no solo hace referencia a los demás animales, sino que se refiere a todo ser viviente.


La empatía es la capacidad que se empieza a desarrollar dentro nuestro; que nos permite ver a través de otros ojos; que nos permite escuchar aquellas voces silenciadas.


La empatía es un valor que rige al veganismo porque este movimiento propone que todos los seres convivamos en armonía.


Así, este valor se convierte en un gran aliado al momento de reflexionar sobre nuestras acciones y cómo estas afectan a todo aquello que nos rodea, porque no solo nos permite identificar que los animales no merecen el sufrimiento que la explotación de sus cuerpos conlleva, sino que también nos permite reflexionar sobre otras injusticias que se encuentran detrás del mercado ganadero.


Los animales no son los únicos vulnerados, sino también los suelos deforestados y el agua, debido a que se necesitan muchos litros para la producción de carne.


Desempolvar la empatía que estoy segura de que todos los seres humanos llevamos dentro hará que tomemos decisiones desde el amor y la conciencia.

 

2) Respeto: Todos los seres sintientes merecemos el mismo trato.


De la empatía se deriva el respeto. Si puedo, o al menos intento, entender lo que el otro siente, voy a querer respetarlo.


Este valor resulta troncal para el veganismo, pues...

No es necesario amar a los animales para no comerlos, respetarlos puede ser motivo más que suficiente.

Observar a las otras especies, empatizar con esos otros seres, investigar sobre sus formas de vida, sus hábitats, conocer cuánto sienten y cuanto entienden puede ayudarnos a sentirnos mucho más cerca de esos animales y respetarlos.


Asimismo, a entender otros cuerpos, otros lenguajes y otras formas de vida que merecen respeto y cuidado.


Sin embargo, el respeto por el cual el veganismo lucha no es únicamente hacia los demás animales, sino también hacia el planeta y hacia nuestro propio cuerpo.


La producción ganadera es una de las principales causas de gases efecto invernadero.


El ganado produce gas metano, el cual es incluso más problemático que el CO2 . Aquí un artículo para profundizar sobre este tema.


Acceder a esta información tan valiosa, nos permite reflexionar mucho al respecto de cómo nuestro consumo afecta a otros seres, al planeta y a nosotras mismas.

El veganismo nos invita a respetar a los demás y a respetarnos. A comenzar un vínculo amoroso y respetuoso con los animales, el planeta y nuestro propio cuerpo.
 

3) Justicia: ¿Y si sin saberlo estamos financiando actos crueles?


Siguiendo la misma lógica que con los dos valores anteriores llegamos a un valor crucial, que por supuesto, está enteramente relacionado con los anteriores.


Si soy empática y respetuosa con los animales, con los otros seres que habitan el planeta, con el medio ambiente y conmigo misma, en un breve instante voy a notar que consumir productos de origen animal esconde enormes injusticias.


La principal injusticia es explotar a otros seres que, desde ya, esa es la principal lucha del veganismo.


¿Pero qué hay detrás de este mercado inmenso que muchas culturas adoptan dentro de su tradición?


Pensemos en Argentina por ejemplo: la yerra, el alto consumo de asado, el dulce de leche, las tradicionales domadas.

De repente, si miramos detenidamente cada una de las tradiciones, aparentemente inocentes, detrás podremos ver a una industria que se ocupa de que estas perduren en el tiempo.

Analicemos y reflexionemos un poco sobre uno de los ejemplos para observar la injusticia que en ellos reside:


Pensemos en las domadas: antiguamente los nativos e incluso los gauchos argentino tenían una relación casi sagrada con sus caballos.


Si bien eran domados al principio, pues los gauchos no tenían otra forma de moverse más que a caballo, la forma de vincularse era desde el respeto y los caballos eran compañeros inigualables de su humano, por eso, entablaban un vínculo de respeto y confianza.


Ahora bien, ¿Qué pasa con las jineteadas en la actualidad? Se han convertido en espacios de entretenimiento que tratan muy cruelmente a los caballos con el único fin de divertir a los espectadores.


¿No es esto un poco cruel e injusto? ¿Realmente es divertido observar como un caballo sufre e intenta huir mientras un humano sobre su cuerpo intenta domarlo?


Sería muy interesante reflexionar al respecto para poder recuperar los vínculos de respeto y justicia con los animales para comprender que no somos dueños de esos cuerpos.


El veganismo permite visibilizar aquellas prácticas injustas que debemos repensar. Por ello, la justicia resulta un valor intrínseco al movimiento.

 

4) Ética: Nuestros hábitos de consumos hacen la diferencia


Por último, la ética vendría a funcionar como la raíz de todo el movimiento y de los demás valores que lo guían, pues como seres humanos podemos identificar aquello que se corre de lo éticamente aceptable.


Por lo tanto, retornar a este valor es muy valioso para poder identificar en nuestros hábitos de consumo y en nuestras prácticas aquello que, para nosotras, es poco ético


Para así tomar mejores decisiones y ser parte del cambio que, es cierto que debe gestarse colectivamente, pero que, sin dudas, puede comenzar desde lo individual.


Es importante aclarar, que cuando hablo de ética, no estoy hablando de moral. Pues la moral es un juicio de valor que señala aquello que está bien o está mal a partir de un criterio socialmente establecido


En cambio la ética, más bien cuestiona a la moral, ya que propone que el juicio de valor sea propio, derivado de pensamiento crítico, reflexión y escucha de nuestros sentimientos y no de un criterio previamente establecido.


Estoy segura de que si, apelamos más seguido a nuestra sensibilidad ética, seríamos muy capaces de identificar aquellas prácticas injustas de nuestra sociedad que quizás antes no habíamos podido notar.

Por ejemplo, estoy casi segura de que nadie lastimara a un perrito o a un gatito.


Pero, ¿y a una vaca o a un cerdito? Seguramente tampoco lo harían. Ahora la pregunta es ¿Por qué unos forman parte del grupo “mascotas” y los otros no? Si no les haríamos daño y dentro nuestro siempre hay algo que late, a veces suave y a veces con fuerza, acercándonos a nuestro lado más humano, sensible y compasivo, podemos decir que es totalmente posible tomar acciones orientadas por esa brújula ética ,que forma parte de nuestra naturaleza.


Si actualmente nos tomamos el trabajo de observar con mayor detalle algunas prácticas cotidianas o sistemas que hemos naturalizado sin cuestionar...


Si nos dejamos llevar por nuestra brújula interior que, indudablemente, está llena de compasión y sensibilidad, un destino seguro, al cual llegaremos siempre que queramos actuar con empatía, respeto, justicia y ética hacia los animales y el planeta será el veganismo.

 

¿Qué otros valores guían al veganismo para vos?

¿Agregarías alguno más?

¡Te leemos en los comentarios!

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